
Ante la llegada de los meses de Tamuz y Av, en los que se conmemora el duelo por la destrucción del Beit Ha’Mikdash (el Gran Templo) y la caída de Jerusalem, la siguiente actividad abordará el esplendor de Jerusalem, la añoranza hacia ella y el lugar que ocupa la ciudad hoy en día en el corazón del pueblo judío.
• Que los alumnos reconozcan a Jerusalem como el corazón latente del pueblo judío a lo largo de su historia.
• Que los alumnos aprendan sobre la añoranza por Jerusalem, las oraciones y la intención de llegar a ella.
• Que los alumnos conozcan la Jerusalem de la actualidad.
Apertura
Leer los siguientes inicios de oraciones sobre Jerusalem y proponer a los alumnos completarlas según su sentir:
• Jerusalem me recuerda a…
• Lo más importante en Jerusalem es…
• Me gustaría que Jerusalem…
• Para mí, Jerusalem es…
• Aprendí sobre Jerusalem que…
• Jerusalem me hace sentir…
• Una canción que me recuerda a Jerusalem es…
• Una comida que me recuerda a Jerusalem es…
Etapa A: La añoranza por Jerusalem
Leer las palabras de los Sabios en el Talmud: «Quien no ha visto a Jerusalem en su esplendor, nunca ha visto una ciudad hermosa en su vida. Quien no ha visto el Beit Ha’Mikdash en su estructura, nunca ha visto un edificio magnífico en su vida». (Talmud babilónico, Tratado de Sucá 51b)
Explicar que, en la antigüedad, desde los días del Rey David, Jerusalem fue una capital magnífica e importante de la Tierra de Israel, ya que allí se encontraba el Beit Ha’Mikdash y funcionaba como el centro religioso al que los judíos de todo el mundo peregrinaban en las festividades de Pésaj, Shavuot y Sucot. Proyectar el video que muestra la maqueta de Jerusalem en tiempos del segundo Templo (ubicada en el Museo de Israel).
Proyectar la presentación con los versículos del Salmo 137 (137:1, 4-5). Explicar el contenido del capítulo. Mencionar que «Tzion» es un nombre equivalente a Jerusalem.
Preguntar:
• ¿Por qué lloran los exiliados de Babilonia?
• ¿Por qué no quieren cantar?
• La última frase es una promesa. ¿Qué prometen los exiliados?
Entregar a los alumnos la ficha de actividades (Anexo 1) que presenta distintas costumbres de la cultura judía que recuerdan a Jerusalem o enseñan sobre su importancia. Invitarlos a trabajar en parejas.
Al regresar al plenario, pedir a los alumnos que compartan: ¿Cuáles de las costumbres que mencionan a Jerusalem ya conocían? ¿Hay alguna costumbre que no conocían pero que les despertó algún sentimiento o les gustó especialmente?
Nivel 3: En el plenario, debatir con los alumnos sobre las costumbres estudiadas. Preguntar: ¿Creen que las costumbres de duelo son relevantes hoy en día, siendo que Jerusalem es la capital del Estado de Israel? ¿Hay algún cambio que les gustaría ver en Jerusalem?
Explicar que la añoranza por Jerusalem es una parte central de la identidad judía e israelí a lo largo de todas las generaciones. Encontramos este anhelo en el himno Hatikvá. Dividir a los alumnos en parejas y entregar a cada una una hoja de estudio (Anexo 2). Explicar a los alumnos qué es una «Javruta». Indicar a los alumnos que estudien la hoja de fuentes en Javruta. Regresar al plenario.
Etapa B: La luz de Jerusalem
Proyectar en la pizarra la Presentación: «Jerusalem, luz del mundo» (Midrash Bereshit Rabá 59). Explicar que esta frase fue dicha por los Sabios en el Midrash.
Preguntar: ¿A qué se refiere la palabra «luz»? ¿Acaso hay muchos faroles allí? ¿Qué creen que quisieron decir los Sabios?
Continuar con la presentación y mostrar las distintas facetas de la luz de Jerusalem.
Entregar a cada alumno una postal (cartulina de 10×15 cm) para que dibuje una de las facetas de la luz de Jerusalem según la presentación. En el reverso, cada uno podrá escribir una carta a un niño imaginario que viva en Jerusalem (en el pasado o en el presente).
Preparar una exposición con las postales.
Cierre
Sintetizar la clase mencionando que hoy nos alegramos de que muchos judíos vivan en Jerusalem, la capital de Israel, y que muchos la visiten para disfrutar de su renovada belleza. Gracias a las costumbres que recuerdan a Jerusalem, el vínculo y la cercanía se mantuvieron a lo largo de las generaciones. Una de las costumbres mencionadas es orientarse hacia Jerusalem durante el rezo. Invitar a los alumnos a encontrar la dirección de Jerusalem en el aula y colocar en la pared un cartel con una flecha que apunte hacia ella. En la flecha, los alumnos podrán escribir oraciones personales por Jerusalem, palabras de anhelo o simplemente su nombre.